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La comunidad latina de Des Moines debate cómo aumentar la seguridad escolar y los recursos de los estudiantes

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Tar Macias
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Verónica Hernández tiene una hija que asiste a North High School. Ella dijo al panel que su hija necesitaba terapia, y aunque estaba en contacto con la escuela, se dio cuenta de que no había mucho que pudieran hacer por su hija.

El viernes por la noche, la gente entró en el antiguo gimnasio de la Franklin Junior High School. Una vez ocupadas todas las sillas, se colocaron más personas en el fondo y en los laterales de la sala.

Un panel de oradores se sentó en la parte delantera de la sala. María Alonzo-Díaz, recientemente elegida miembro del Consejo Escolar de Des Moines, y las concejalas de la ciudad de Des Moines Linda Westergaard y Connie Boesen. Tanto Westergaard como Boesen llevaban dispositivos de traducción en sus oídos, ya que toda la reunión se celebraría en español.

Knock and Drop Iowa, una entidad culturalmente específica de distribución de alimentos y de defensa de los latinos, organizó la reunión después de que un joven de 15 años fuera asesinado a tiros en el campus del East High School el pasado lunes.

“En los veintisiete años que llevo [en Des Moines], esta es una de las primeras veces que he visto a nuestra comunidad reunirse así”, dijo Zuli García, fundadora de Knock and Drop Iowa. La reunión se organizó como una conversación en la que los miembros de la comunidad podían hacer preguntas a los panelistas, que se centraron en la seguridad escolar, los recursos para los estudiantes y la fuerza de la comunidad.

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Connie Boesen (derecha) está en el concejo de la ciudad de Des Moines, Maria Alonzo-Diaz es miembro de la Junta Escolar de Des Moines (centro) y Linda Westergaard también está en el concejo de la ciudad. Dirigieron el panel en la reunión. Todos expresaron su pena por el niño que murió y los dos estudiantes hospitalizados. Se comprometieron a escuchar a la comunidad y a trabajar juntos para encontrar una solución para proporcionar más recursos a las familias y a la seguridad de los estudiantes.

Después de las presentaciones del panel, un padre se levantó y comenzó la conversación. Preguntó al panel sobre los oficiales de recursos escolares (SROs), que terminó siendo un foco de la reunión.

Alonzo-Díaz, miembro del Consejo Escolar, preguntó a una persona sentada en la primera fila si podía unirse al panel, ya que podría responder mejor a la pregunta del padre.

La persona de la primera fila era Endí Montalvo-Martínez. Este estudiante de la Universidad Estatal de Iowa ayudó el año pasado a liderar la iniciativa para acabar con los SRO en el distrito escolar de Des Moines. Él y otra estudiante ganaron el premio Robert Mannheimer de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de Iowa por su trabajo al respecto.

Montalvo-Martínez explicó que la eliminación de los SRO de las escuelas permitió redistribuir alrededor de 1.5 millones de dólares a otros programas escolares como el asesoramiento y las tutorías.

“Creo que es una pregunta muy válida”, dijo Montalvo-Martínez al padre. “Creo que también es importante recordar que esto no fue algo que se transmitió bien a nuestra comunidad. Y creo que eso es por parte de las escuelas que participaron en esta iniciativa.

“Añadió que otra razón por la que consideraba importante redistribuir los fondos de los SRO a otros recursos era porque muchos estudiantes tenían experiencias negativas con los oficiales de policia en las escuelas, especialmente los estudiantes de color. Los estudios han demostrado que los estudiantes afroamericanos e hispanos son disciplinados de manera desproporcionada en las escuelas de Estados Unidos.

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Endí Montalvo-Martinez se unió al panel después de que los asistentes comenzaron a preguntar lo que pasó con los oficiales de recursos estudiantiles en las escuelas. Montalvo-Martínez dijo que muchos estudiantes de color tenían experiencias negativas con las SRO.

Aunque la mayoría de los asistentes respetaron las opiniones de los demás, muchos padres en la reunión querían que la policía volviera a las escuelas. Las madres Guadalupe Suárez y María Uribe se situaron en un rincón del gimnasio recogiendo firmas para una petición en la que pedían el regreso de los SRO a la escuela.

Suárez criticó lo que consideró una falta de interés de las agencias gubernamentales y de la gobernadora por las comunidades latinas. “Somos latinos, pero también tenemos voz y voto”, dijo en español. “Y por eso nos reunimos para dar seguridad a nuestros hijos en las escuelas”.

La seguridad fue una preocupación primordial para muchos en la reunión, pero algunos sintieron que la discusión sobre la seguridad de los estudiantes no podía ser completa sin mencionar la falta de recursos que, según ellos, se ofrecen en las escuelas públicas.

Verónica Hernández tiene una hija que asiste a North High School. Ella dijo al panel que su hija necesitaba terapia, y aunque estaba en contacto con la escuela, se dio cuenta de que no había mucho que pudieran hacer por su hija.

“No tengo mucha información sobre las escuelas. Al escuchar a los niños, me di cuenta de que no tenemos muchos servicios en las escuelas públicas de Des Moines”, dijo en español.

Las escuelas públicas de Des Moines ofrecen servicios para estudiantes de inglés a más de 6,800 estudiantes con 160 profesores y personal. También ofrece asesoramiento en todas sus escuelas y una Guía de Recursos Familiares en más de 50 idiomas. En el distrito se hablan más de 100 idiomas.

Nela Blanco trabaja en el departamento de servicios lingüísticos de las Escuelas Públicas de Des Moines desde hace 16 años. Ha trabajado con estudiantes de todas las edades. Dice que ha visto una gran diferencia en las escuelas este último año sin los SRO.

“En lugar de la policía, tenemos, en Roosevelt, ocho personas que son monitores de pasillo y trabajan en la justicia restaurativa”, dijo en español. “Caminando en las escuelas, he notado que la diferencia es que están conectando con sus estudiantes. Están hablando con sus estudiantes… están conectando de manera positiva con ellos”.

“Les he oído y visto llorar juntos, reír juntos”, continuó Blanco. “Están marcando una gran diferencia. Necesitamos a estas personas”.

Los asistentes y los panelistas estuvieron de acuerdo en que no llegarían a una solución definitiva a los desafíos que ellos y sus familias enfrentan en una noche. La miembro del Consejo Escolar Alonzo-Díaz reconoció que aún queda trabajo por hacer.

“La educación fue la razón por la que creo que muchos de nosotros vinimos a este país. Creo que la educación empieza definitivamente en nuestro hogar. La responsabilidad que tenemos de resolver el tema de la seguridad y… la seguridad no es el único problema que tenemos. Tenemos mucho que trabajar”, dijo en español.

La estudiante de East High School Marisol Herrera, de 16 años, asistió a la reunión. Durante la mayor parte de la misma, apoyó su cabeza en el hombro de su madre hasta que se sintió cómoda para hablar. Levantó la mano y un voluntario le acercó un micrófono para que pudiera dirigirse al público.

Su voz vaciló al admitir que se pondría a llorar. Dijo que ambas partes de la discusión eran válidas: la de Montalvo-Martínez y la de los padres que querían que volvieran los SRO.

“Como estudiante, siento que esto puede ir de muchas maneras, no sólo tiene que ver con la policía y sólo con que se ponga dinero en nuevos estadios y todo eso, sino que siento que puede ir de muchas maneras. No tiene por qué ser una opción determinada…”. Herrera perdió la capacidad de hablar mientras se limpiaba las lágrimas de sus ojos enrojecidos.

Montalvo-Martínez, graduado del East High, instó a los asistentes: “Espero que podamos ayudar a nuestros estudiantes y a la comunidad a aliviar la violencia y encontrar un futuro en el que no necesitemos a la policía, no tengamos violencia y tengamos los recursos necesarios que necesitamos para avanzar”.

Otros líderes latinos también han lamentado la pérdida de una joven vida de su comunidad. Un capítulo de Des Moines de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) celebró una conferencia de prensa a primera hora del día antes de la reunión de la comunidad junto con muchas otras organizaciones de defensa.

“Debemos reconocer que la causa fundamental de la violencia es la desigualdad. Y comunidades como la nuestra se han visto afectadas por la desigualdad y el trauma durante generaciones”, dijo María Corona, directora ejecutiva de la Coalición de Iowa contra la Violencia Doméstica.

Los hispanos y/o latinos constituyen la mayor población minoritaria de la ciudad, con algo menos del 14%. El 29 por ciento del distrito de las escuelas públicas de Des Moines se identifica como hispano, y tuvo una tasa de graduación del 69.9 por ciento en 2021. Eso se compara con una tasa de graduación del 78.9 por ciento para los estudiantes que se identifican como blancos.

Según los datos del estado, el ingreso medio de los hogares latinos en 2019 fue de 48,346 dólares, mientras que el ingreso medio de los hogares de todo el estado fue de 61,691 dólares. También se encontró que la edad promedio de los latinos en Iowa es unos 15 años más joven que el resto de la población promedio de Iowa.

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Gabriela Mayorga, de 9 años, se sentó con su madre en la reunión. Eventualmente, Mayorga tuvo el coraje de ofrecer su ayuda a la multitud, y qué hacer cuando se enfrentó a un bully.

Casi al final de la reunión en la Franklin Junior High School el viernes por la noche, Gabriela “Gabi” Mayorga (hija de Hernández), de 9 años de edad, ofreció a la multitud un consejo antes de salir a tomar la cena proporcionada de tostadas de pollo o ceviche: cuando hay un bully, cree en ti mismo y aboga por ti mismo.

La traducción de Hola Iowa.
Para leer en inglés, haz clic aquí.

Kassidy was a reporter based in Des Moines